jueves, 21 de marzo de 2013

"La conquista del aire", de Belén Gopegui: explorando el camino hacia el escepticismo y el pragmatismo de la madurez

  Tenía muchas ganas de leer a Belén Gopegui, así que aproveché que a los lectores de Anika entre Libros nos ofrecieron tres libros para iniciarme. Y aunque unos me gustaron más que otros, lo cierto es que los tres me parecieron interesantes. Éste es mi favorito.




LA CONQUISTA DEL AIRE
(La conquista del aire, 1998)
Belen Gopegui

Editorial DeBolsillo
Colección Contemporánea

© Belén Gopegui, 1998
© Random House Mondadori, 2012
1ª Edición, Septiembre 2012

Género y tags: Narrativa, novela, economía, política, Historia española años 90, ideología, literatura española
ISBN: 9788499899978
346 Páginas

   
Argumento:
  
   Carlos, Marta y Santiago se conocen desde hace 15 años. Su amistad es sólida y fuerte, tienen una trayectoria común y un gran número de vivencias compartidas. Sin embargo, cuando Carlos les pida dinero prestado para salvar su empresa, el lazo que los une se irá aflojando. Al mismo tiempo, cada uno de ellos descubrirá que la vida, como la economía, se construye a través de ciclos, de subidas y bajadas, de ganancias y pérdidas, de épocas de caos y épocas de orden. Aunque ese orden sea solo aparente.

Opinión:
  
   Decía Calderón que la vida es sueño. La vida es economía, intercambio, ideología, elección y decisión, parece decir, en cambio, Belén Gopegui en su tercera novela. De hecho, la ideología (tanto política como económica) es el auténtico sostén del argumento, la que determina las decisiones y sentimientos de los personajes, la que impulsa sus dudas y sus preguntas vitales. ¿Cómo debe comportarse y qué debe sentir una persona de izquierdas? ¿Se puede vivir bien y ser buena persona?, pregunta uno de los protagonistas, poniendo de relieve la complejidad de los comportamientos de cualquier persona en relación con sus creencias e ideologías.
   Pero las ideas no se mantienen puras. Ni en la sociedad (los partidos políticos las adaptan y corrompen, mantiene uno de los personajes) ni en las personas. Por eso, toda la novela está impregnada del amargo sabor que deja la decepción, el ser infiel a uno mismo y a lo que cree, la evolución que todos los seres humanos vamos experimentando, la imagen que vemos ante el espejo mientras la vida nos va moldeando, mientras las circunstancias nos van obligando a elegir.
   Gopegui hace reflexionar al lector a través de estas páginas sobre diversas cuestiones relacionadas con la economía, la política, la ideología y el dinero: el origen de la satisfacción o la insatisfacción laboral, las decisiones que tomamos pensando en el qué dirán o porque se nos presupone una cierta forma de actuar atendiendo a nuestras relaciones personales, nuestro empleo, nuestro sueldo o nuestras ideas; el objetivo último del trabajo: ¿trabajamos para cambiar el mundo o acabamos rindiéndonos a la productividad, a recibir nuestro sueldo a fin de mes?; ¿Qué mueve al ser humano? ¿Alcanzar lo que sueña o conservar lo que tiene?; ¿Atendiendo a qué parámetros se desarrolla la relación individuo/sociedad? La propia autora defiende en el prólogo (auténtica declaración de intenciones, poética literaria de la novelista) de la obra la necesidad de que la novela, como género, no se limite a entretener, sino que emocione y cree significado al mismo tiempo, que deleite y sirva para ofrecer caminos para el aprendizaje y el pensamiento del lector. Razón y sentimiento, emoción y conciencia, mito y logos son, pues, relaciones que sustentan (o deberían sustentar) la naturaleza misma del género novelesco, mantiene Gopegui.
    Todas estas reflexiones están respaldadas por numerosos apuntes teóricos, propiciados por las profesiones y los estudios universitarios de los protagonistas, así como por varias discusiones intelectuales entre amigos, al hilo, por ejemplo, de una película pretendidamente comprometida o del papel que juegan las ONGs en el mundo actual. Estas referencias, junto a las alusiones explícitas a un tiempo histórico y político muy determinado de la Historia de España (la década de los 90, diagnosticada por el narrador omnisciente a través de la mención de la guerra sucia, el paro, la corrupción, el acceso al gobierno por primera vez del Partido Popular, el desgaste del PSOE…) anclan la novela a un tiempo específico y real, histórico. El hecho de que los protagonistas, además, compartan edad, trayectoria vital e ideas (aunque con diferencias), le da, además, un cierto toque generacional, de retrato de una generación traicionada por sus propias ideologías.
   Y es que, al final, la realidad, nuestro día a día, va modificando esas ideologías, moldea nuestros sueños, pacifica el carácter, transforma las ilusiones y adapta nuestras prioridades a nuestras nuevas circunstancias, haciendo que nos planteemos la trascendencia real de los valores y la honestidad de lo que creemos y sentimos. 
   Con un estilo sencillo pero lleno de referencias, teorías, reflexiones y alusiones, Gopegui cincela el retrato de las ideas vencidas por la realidad, ahondando en lo que el dinero nos hace sentir a través de esos dos amigos que prestan cuatro millones de pesetas a su compañero que lo necesita pero cuya acción les hace sentir inseguros, obligados, ruines, hasta el punto de llegar a incidir en el cambio de sus vidas personales (pareja, trabajo…). 
   Con una estructura circular contrapuesta (que empieza con el insomnio de los tres amigos y finaliza con los protagonistas durmiendo plácidamente, con el sueño pacífico que proporciona tener tu vida en orden, aunque sea temporal o aparente), la novela avanza gracias a una estructura en la que abundan las referencias explícitas al tiempo (día, mes y año), sobre todo al comienzo, cuando la urgencia de devolver el préstamo que Santiago y Marta conceden, sin intereses, a Carlos es mayor. Esta fijación temporal, que en algunos momentos llega, incluso, a ser similar a la de un diario, se refuerza con la narración de acciones superpuestas en algunos pasajes de la novela, ahondando en la idea de vidas y actos simultáneos, de acciones y consecuencias, de decisiones propias que afectan a la biografía de los demás. 
   En definitiva, nos encontramos ante una novela redonda, tanto por su estructura, como por la configuración de personajes y, sobre todo, por la profundidad de las reflexiones que origina. Una novela que no pone trabas en su lectura pero que va dejando en el lector un poso de teoría e introspección, de cuestionamiento de la realidad y los propios valores.
   Enlace a la publicación original en Anika entre Libros. 
   Nos seguimos leyendo.
 

6 comentarios:

  1. Que cantidad de libros me enseñas nuevos! ;D

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  2. Otro libro más que no conocía.
    No pinta mal del todo pero con la cantidad que tengo pendientes no creo que lo lea.
    Besitos.

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  3. Yo tampoco conocía este libro. Parece interesante, pero dudo que lo lea, estoy intentando quitarme la lista de pendientes :)

    un beso shakiano!!

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  4. No conocía a esta autora así que otro nombre que me llevo apuntado, que me dejas con ganas de acercarme a esta novela. Pero no me preguntes cuándo...
    Besotes!!!

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  5. Me parece un libro super interesante, y no lo conocía!!
    Gracias por la reseña, lo buscaré =)

    Besotes

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  6. No lo conocía, y por lo que cuentas parece interesante. Contigo mi lista de lecturas pendientes no puede ser menos que infinita... Jijiji
    Muchas gracias por tu recomendación!
    Besos

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